Samuel, 39 años, llevaba tiempo sobreviviendo entre trabajo sedentario, estrés y comidas improvisadas. Intentó comer menos, quitar pan y cerveza, saltarse comidas o salir a correr, pero nada cambiaba: la barriga seguía ahí y la energía no aparecía.
Al ver que otros hombres como él estaban transformándose, decidió priorizarse por primera vez. Entró al programa dispuesto a cambiar de verdad. En pocos meses perdió 16 kilos y la barriga casi desapareció. Hoy tiene más energía, claridad y presencia con su familia, y siente que por fin es dueño de su vida.
Samuel no fallaba: fallaba el camino. Cuando lo cambió, cambió todo.