Paco, 37 años, no buscaba una dieta extrema, solo volver a sentirse bien y recuperar el control sin renunciar a su vida. Pero entre trabajo, estrés y falta de rutina, su barriga creció y dejó de reconocerse. En pocos meses perdió 10 kilos, volvió a ponerse ropa que llevaba años evitando y recuperó seguridad y ligereza. Hoy se cuida sin agobios, tiene una rutina que encaja con su vida y ha vuelto a sentirse él. Su cambio no fue solo físico: fue recuperar confianza y volver a ocupar su lugar.