Aarón, con poco más de 40, llevaba años viendo cómo la barriga crecía mientras él iba perdiendo energía, motivación y confianza. Probó de todo —dietas estrictas, gimnasio, clases— pero siempre duraba dos semanas y volvía al mismo punto: hambre, cansancio y frustración. Sentía que cada intento fallido era una derrota más.
Hasta que un día, mirándose al espejo, dijo: “No puedo seguir así”. Ese fue su punto de giro.
En 12 meses perdió 27 kilos, eliminó la barriga que llevaba años arrastrando y recuperó una energía que creía perdida. Hoy se ve más ligero, más fuerte y con una seguridad que hacía tiempo que no sentía. Y lo mejor: sabe mantenerlo sin miedo al rebote, porque aprendió a cuidarse de verdad.
Aarón no tuvo suerte. Tomó una decisión: CAMBIAR. Y gracias a eso volvió a sentirse él.