Rai, 38 años, llevaba tiempo sin reconocerse: más barriga, menos energía y una inseguridad que lo hacía evitar incluso quitarse la camiseta. Intentó arreglarlo solo (saltándose comidas, corriendo a diario, “comiendo bien”) pero siempre volvía al mismo punto.
Cuando cambió de enfoque, todo empezó a funcionar. En pocos meses perdió 16 kilos sin locuras, recuperó constancia, aprendió a comer sin ansiedad y eliminó la barriga que llevaba años arrastrando.
Hoy se siente con energía, seguridad y calma. No solo cambió su físico: volvió a sentirse él mismo.