Sergio vivía atrapado en el estrés de la oposición: horas sentado, picoteo sin control, mala alimentación y una barriga que crecía sin que él lo notara. Dormía mal, tenía poca energía y no sabía por dónde empezar. Probó dietas, cardio y entrenar por su cuenta, pero siempre volvía al mismo punto.
Cuando decidió cuidarse de verdad, todo cambió. En 6 meses perdió 20 kilos, recuperó energía y volvió a verse con confianza. Su cara está más fina, la barriga casi ha desaparecido y se mueve con soltura. Pero lo mejor fue lo interno: más seguridad, más calma y la sensación de haber recuperado el control.
Sergio no solo transformó su cuerpo; transformó su vida.