Manu, 31 años, vivía en piloto automático: turnos rotativos, poco descanso, estrés y cero tiempo para él. Dormía mal, comía lo primero que encontraba y la barriga no dejaba de crecer. Intentó correr y hacer dietas, pero siempre volvía al mismo bucle de cansancio y frustración.
Cuando decidió pedir ayuda, todo cambió. Con un plan sencillo y adaptado a su ritmo, empezó a ver resultados desde la primera semana. En 6 meses perdió 14 kilos, redujo la barriga, tonificó y volvió a sentirse bien sin camiseta. Pero lo más importante fue lo que recuperó: energía, ánimo, disciplina y confianza.
Manu no solo cambió su cuerpo; recuperó una versión de sí mismo que creía perdida. A veces tocar fondo es solo el inicio del cambio.